EL OCÉANO AL FINAL DEL CAMINO - Neil Gaiman

Libia Brenda Castro -

Ubicación biográfica

Neil Richard Gaiman, escritor inglés, nació el 10 de noviembre de 1960. Es autor de narrativa, cómics, guiones de películas y televisión y de varias otras formas de escritura, sobre todo de literatura fantástica. Vive en Estados Unidos desde 1992 y desde 2011 está casado con Amanda Palmer, famosa compositora y cantante, con la que tiene un hijo de menos de un año.

Y ese párrafo de arriba, es la peor forma de presentar a alguien como Neil Gaiman. Allí no dice que Gaiman creció en una familia de cientólogos (esa especie de religión fundada por un escritor de ciencia ficción), pero que él no es creyente de ninguna religión; ni que tiene dos hermanas, ni que tiene dos hijas y un hijo de un primer matrimonio, o que cuando se casó con Amanda Palmer adoptó el apellido de ella, MacKinnon, igual que ella adoptó el suyo, Gaiman. No incluye que le gustan los gatos y también los perros, que es un excelente cocinero y que a veces hace apariciones fugaces en los conciertos de su esposa.

Tampoco dice que tiene un gran sentido del humor, un humor por supuesto muy inglés; que fue amigo cercano de Terry Pratchett (fallecido en 2015), escritor excelente, autor de la serie del Mundodisco, con quien escribió una novela hilarante a cuatro manos y que la muerte de éste lo dejó devastado. O que también es amigo de Alan Moore, otro gran escritor de novelas gráficas (que es famoso por ser, digamos, un poco hostil). Y, para acabar pronto, esa minificha biográfica no dice que Neil empezó a leer cuando era un niño pequeño y ese hábito lo formó y lo moldeó de tal manera que si alguien le dijera “señor Gaiman, usted está hecho de historias”, es probable que él se encogiera de hombros, como si hubiera escuchado una obviedad intrascendente, o que estuviera de acuerdo.

Neil Gaiman escribe en un blog desde hace más de quince años, tiene cuentas de Facebook, Twitter y Tumblr, es él mismo quien publica las actualizaciones y además interactúa con sus seguidores. Su biografía detallada está a la mano en inglés y en español, seguramente en otras lenguas también, y los detalles de su vida ascienden a tal número, como los de cualquier persona, que es difícil hacer una biografía breve (o exhaustiva), porque hay demasiada información y además puede que suceda algo importante en cualquier momento y antes se va a enterar el millón de personas que lo siguen en Facebook que sus lectores comunes y corrientes (que no necesariamente son los mismos).

En resumen, los datos de dónde nació y creció pueden decir bien poco de un autor que es tan importante para sus seguidores. Para quienes no lo son, puede ser que gracias a este libro empiecen a admirarlo y seguirlo, quizá lo más importante acerca de Gaiman sea decir que parece ser un tipo estupendo. Independientemente de la fama y del halo de bondad que tendemos a poner alrededor de la gente que admiramos, llega un momento en que uno puede darse cuenta, si pone atención (a la mitad de una entrevista de más de una hora, tal vez, o gracias a una reacción espontánea que quedó grabada en video), de si alguien es realmente amable en su estado natural o sólo está fingiendo ante las cámaras y el público. Y Gaiman parece una buena persona, no alguien intachable o infalible ni un santo, simplemente alguien con un buen corazón, que es responsable de su permanencia en el mundo y trata de hacer las cosas bien, un ser humano en el mejor sentido de la palabra. Y la verdad, en estos tiempos en que hay demasiado horror en el mundo real, es necesario contar con escritores que sean buenos seres humanos, en el mejor sentido de la palabra.


Ubicación bibliográfica

Quizá para empezar la situación bibliográfica de Gaiman, vale como ejemplo lo que dijo cuando le preguntaron por tres libros que hubieran cambiado su vida. Su respuesta resumida fue:1

1. la serie de libros de Las crónicas de Narnia, de C. S. Lewis, que recibió como regalo de cumpleaños a los siete y leyó muchísimas veces; fue la primera vez en su vida que entendió que detrás de esos textos había un autor y que podriá ser divertido dedicarse a escribir.

2. uno de los libros de Michael Moorcock de la serie de Elric de Melnibone (la primera novela de esa serie), que leyó cuando tenía nueve años; este libro lo llevó a descubrir la revista New Worlds (Nuevos mundos), que editaba el mismo Moorcock, y gracias a este descubrimiento entró en un mundo que lo fascinó, de ciencia ficción y literatura fantástica; esto lo condujo a leer a otros muchos autores que se estaban publicando en antologías en ese momento y que básicamente se adueñaron de su adolescencia, como Ursula K. Le Guin, Roger Zelazny, R. A. Lafferty y Samuel R. Delany.

3. cuando tenía como 23 años leyó un ejemplar de Swamp Thing de Alan Moore y se dio cuenta de que todo lo que había soñado que podía hacerse en un medio como el cómic, y que había descartado como ensoñaciones de adolescente, sí era posible; tres años después empezó a escribir cómics (antes de que empezara con la serie de Sandman ya había hecho otros trabajos en ese mismo terreno, como Black Orchid).

Gaiman empezó su carrera profesional como periodista free lance (en los ochenta, en la era preinternet), escribía para todos los periódicos y revistas que tenía oportunidad; a veces, para conseguir que le encargaran una entrevista, por ejemplo, mentía diciendo que había publicado para una revista importante, y tiempo después acababa escribie do para esa revista importante. Dejó el periodismo porque se hartó de que los medios mintieran flagrantemente e inventaran idioteces sobre la gente famosa. También dejó el periodismo porque se empezó a dedicar de lleno a lo que realmente quería ser en la vida, escritor. A finales de los ochenta escribió un libro sobre Duran Duran (la banda musical) y, en 1988, publicó por primera vez Don’t Panic: The Official Hitchhiker’s Guide to the Galaxy Companion (que podría traducirse como No se asuste: la guía oficial de la Guía del autoestopista galáctico), un libro sobre Douglas Adams, el autor de la serie Guía del autoestopista galáctico. Escribir ese libro sobre Douglas Adams, un libro lleno de humor inglés y referencias a la ciencia ficción, lo llevó a pensar que le gustaría escribir más cosas de ese estilo (por ese tiempo se le ocurrió la idea que luego se convertiría en Good Omens). Entonces, básicamente, aconteció Sandman.

The Sandman es un cómic cuyo personaje principal había quedado medio olvidado en el universo de DC desde los años setenta. En 1988 Gaiman retomó al personaje, reinventó su universo de ficción y empezó a escribir los guiones; la serie se publicó entre 1989 y 1996. El protagonista Morfeo, el señor del Reino del Sueño (con otros nombres alusivos al tema) que forma parte de la familia de los Eternos (que han sido definidos después como entidades metafísicas), siete hermanos llamados (en orden de edad, del mayor a la menor) Destino, Muerte [Muerte es hermana mayor de Morfeo y es una de las personajes favoritas de los lectores de la serie], Sueño [o Morfeo, además de otros nombres], Destrucción, Deseo, Desespero y Delirio; el argumento de cada entrega explora el mundo de la vigilia y del sueño y sus límites, también parte del principio de que los sueños no son simplemente residuos de la realidad en una parte de nuestra mente, sino un universo en sí mismo. Este cómic está lleno de referencias literarias, mitológicas y, básicamente, lo que se consideran referencias de “alta cultura”. En algún momento de los noventa Sandman superó en ventas a Batman y a Superman. Todo esto a pesar de que, hasta mediados de los años ochenta, el cliché marcaba que los cómics en general eran para adolescentes varones de perfil nerd. Por fortuna, ya en 1984 había llegado Alan Moore con Swamp Thing (La criatura del pantano) y en 1986 empezó la publicación de Watchmen, ese icono cultural. El caso es que, en manos de Gaiman, The Sandman adquirió un enfoque totalmente nuevo y se convirtió, en palabras de Norman Mailer (un escritor estadounidense, ganador del Pulitzer), en “un cómic para intelectuales” (ah, la ironía); uno de sus números incluso ganó en 1991 el Premio Mundial de Fantasía, en la categoría de cuento corto, un galarón que sólo se otorga a piezas literarias (y es el único cómic en haber ganado este premio). Gracias a este nuevo nivel de calidad y a su buena manufactura, se dice que incluso las chicas empezaron a leerlo, un resultado totalmente sorprendente para esos nerds que, al parecer, están convencidos de que las mujeres no entendemos de cómics.

El caso es que Neil Gaiman ahora es un autor aclamado que inició de manera sólida su carrera escribiendo libros que coqueteaban con la ciencia ficción, el humor y la fantasía; cómics con claras revisitaciones a Shakespeare; y luego se empezó a afianzar gracias a libros para niños y jóvenes (es decir, todo un dechado de subgéneros casi siempre despreciados por los prejuicios de lo que debería ser la alta cultura). Ha ganado más de una vez los premios más importantes de ciencia ficción, fantasía, terror y uno que otro de narrativa en general. Mucho de su trabajo ha sido adaptado al cine y al radio, incluso al teatro, y pronto se transmitirán interesantes adaptaciones de su narrativa a más de una serie de televisión.


Datos curiosos

El océano al final del camino no es una novela autobiográfica, pero algunos sucesos tienen su origen en la infancia del propio autor. Por ejemplo, cuando Neil tenía siete años un hombre sí robó el carro de su papá y se suicidó dentro de éste, aunque él nunca vio el cadáver y su padre recuperó el coche y lo vendió esa misma tarde.

También es cierto que cerca de su casa había una granja que está registrada en el Domesday Book, una especie de censo que se completó en 1086 (aunque fuera del libro la granja no pertenece a las Hempstock). Y Gaiman imaginó cómo sería si no sólo la granja tuviera casi mil años, sino también sus habitantes (seguramente nadie se daría cuenta, porque nadie vive tanto tiempo).

En una entrevista, Gaiman dice que escribió este libro para Amanda, su esposa, porque quería contarle, por medio de una historia inventada, cómo era ser él cuando tenía siete años, pero no el niño real, sino cómo era estar dentro de su cabeza; y luego poner esa historia inventada en el paisaje en el que realmente creció. Una especie de retrato de cómo era el mundo para él, en su imaginación, y cómo se vivía en ese mundo. Si alguna vez ha existido una respuesta a esa pregunta cliché (que según muchos escritores es enojosamente común) “¿de dónde sacas tus ideas?”, sería esta novela. (Claro que, en el fondo, la respuesta debería ser siempre la misma: “Saco las ideas de mi cabeza”.)

Un último dato curioso, casi de trivia para los no especializados: Gaiman ayudó a Alan Moore con Watchmen, buscando citas que luego Moore incorporó en sus guiones; sí, los guiones de esa novela gráfica que hasta la fecha se considera una obra de arte a secas, pero no vamos a entrar en detalles tan nerds.


Discusión de la obra

Hay quien dice que la infancia es una etapa de la vida donde no existen las preocupaciones (no hay que trabajar, pagar la renta ni ocuparse de ninguna cosa seria); otros afirman que cuando uno es niño está menos capacitado para lidiar con conceptos profundos, temas sórdidos o problemas complicados; esta gente pinta la niñez como una especie de estado de pureza y simplicidad. El profesor Tolkien lo expresa de modo impecable:

La opinión habitual parece ser que hay una relación natural entre las mentes infantiles y este tipo de relatos [los cuentos de hadas], de suerte similar al nexo que hay entre los cuerpos de los niños y la leche. Creo que es un error, en el mejor de los casos un error de falso sentimiento y un error en el que, por lo tanto, muy a menudo incurren quienes, por la razón personal que sea (la puerilidad, por ejemplo) tienden a considerar a los niños como un tipo especial de criatura, casi como una raza aparte, más que como miembros normales, si bien inmaduros, de una determinada familia y de la familia humana en general.

Sin embargo, los niños se estresan, juegan a la guerra, se asustan, se preocupan y muchas veces tienen que lidiar con sucesos que están llenos de tristeza, de violencia o de desolación. Pero sobreviven y crecen, y parece que hubieran absorbido eso que vivieron. Justo el epígrafe que Gaiman eligió para esta novela recupera la visión de Maurice Sendak cuando era niño: “Recuerdo con claridad mi propia infancia... Sabía cosas terribles. Pero sabía que no podía permitir que los adultos supieran que lo sabía. Los habría asustado”. Qué paradójico que un niño quiera proteger a los adultos de cosas terribles, cuando se supone que debería ser necesariamente al contrario. Es como si esos adultos que ven a los niños con distancia o como si pertenecieran a otra especie, hubieran olvidado que antes de ser personas útiles a la sociedad, primero fueron niños. Como si hubieran clausurado una parte entera de su propia vida, pero ¿para qué?, ¿por qué edulcorar o disfrazar algo como la propia niñez?, ¿para ponerse a salvo?, ¿para dedicarse a pensar en cosas serias?, ¿por desidia? Tal vez porque los niños son, ante todo, vulnerables, no cuentan con las mismas herramientas que una persona con experiencia y son más sensibles a experimentar lo que viven de manera muy intensa, porque todavía no aprenden a regular su interacción y a modular su sensibilidad, eso lo aprendemos mientras nos hacemos adultos y, una vez que llegamos allí, no queremos sentirnos vulnerables.

J. R. R. Tolkien, “Sobre los cuentos de hadas”, Árbol y hoja, Barcelona, 1994, Ediciones Minotauro, p. 46.


Aquí quiero hacer un alto y hacer dos aclaraciones pertinentes. Una, que este no es un libro dirigido a los niños, pero es un libro que habla de una parte muy importante de ser niño. La otra, es que este es un libro de literatura fantástica, sí, pero esta etiqueta no se ciñe a la definición, útil pero excluyente, de la literatura más comercial. En palabras de Alberto Chimal: “Debería poderse hablar de la continuidad del discurso de lo fantástico: de la tradición vasta y multiforme que une a autores de varios continentes y de muchos estratos, corrientes e idiomas distintos en la historia literaria, desde Mary Shelley hasta Jorge Luis Borges, desde Franz Kafka hasta Neil Gaiman, desde la novedosa Weird Fiction hasta la antigua Science Fiction”.3 Esta novela es un libro con un niño como protagonista, porque habla de lo que es ser niño, no como si lo ignoráramos, sino para que lo recordemos. Hay pasajes enteros que se detienen en la percepción del personaje principal, y que no tienen nada que ver con los hechos sobrenaturales que se desencadenan a partir del suicidio del minero, por ejemplo esta descripción:

Las noches lluviosas eran las que más me gustaban, abría la ventana, me recostaba en la almohada y cerraba los ojos para sentir el viento y la lluvia en la cara mientras escuchaba el rumor de los árboles. Algunas gotas de lluvia caían directamente en mi cara, si tenía suerte, y yo imaginaba que surcaba el océano en mi barco, mecido por las olas. No imaginaba que era un pirata, ni me dirigía hacia ningún lugar concreto. Simplemente navegaba a bordo de mi propio barco.

Alberto Chimal, “Literatura de imaginación en México”, puede leerse completo en este enlace: .

La sola idea de ese total abandono puede parecernos desde tonta hasta enloquecida o, cuando menos, rara (una palabra que se usa con demasiada ligereza). Lo más seguro es que cualquier persona sensata corra a cerrar las ventanas si llueve, no las deje abiertas y mucho menos se acueste cerca de la ventana para mojarse. ¿Por qué?, ¿cuál es la diferencia? (descontando el hecho de que depende de nosotros lavar los cobertores y las sábanas que acabarían mojados por la lluvia), ¿por qué cuando crecemos nos parece tan difícil dedicar un tiempo, precisamente, a imaginar? En ese sentido, este libro nos sacude porque nos pone en contacto con los niños que fuimos. Y que se nos puede revelar con un estado que nada tiene que ver con la inocencia o con la fantasía entendida como algo pueril, sino más bien con un estado de sorpresa y, si tenemos suerte, de maravilla por el mundo.

Tampoco se trata de que, como rezan los lugares comunes de la autoayuda, “nos pongamos en contacto con nuestro niño interior”. Se trata, y esto Gaiman lo sabe muy bien, de ser honestos y de ser valientes. En El océano al final del camino el personaje principal está aterrorizado, en un momento incluso se orina en los pantalones de la piyama, y sabe muy bien que se orina del puro miedo, siente vergüenza, pero eso no evita que enfrente aquello que lo aterroriza (a riesgo de parecer adoctrinante, me atrevo a preguntar ¿cuántos de nosotros hacemos eso mismo cuando nos enfrentamos a nuestros miedos adultos, sin estar siquiera cerca de orinarnos encima?). En el momento crucial, incluso corre al encuentro de los pájaros del hambre, a pesar de que estaba decidido a no soltar a Lettie, en especial después de la primera vez que se encontraron con la pulga.

Y está, por supuesto, Lettie Hempstock, la amiga un poco más grande que todas queremos tener cuando somos niñas, ya que sabemos que nos protegerá y es el tipo de chica que se convierte de inmediato en la líder de la pandilla, porque está segura de lo que hace y porque todo le sale bien, pero no es presumida. El niño está absolutamente fascinado con ella, como es natural, y una de las cosas que le llaman la atención es que se hicieron amigos de inmediato, después de que vimos la más dolorosa prueba de un niño que no tiene amigos: la primera escena de su infancia es una fiesta de cumpleaños a la que no fue absolutamente nadie (y luego dicen que ser niño es fácil). El protagonista confía en ella y sabe que, aunque no entiende muy bien de dónde viene o por qué de repente hace cosas fuera de lo común, como decir que su estanque es un océano, puede confiar en ella siempre. Lettie es también muy valiente, y eligió quedarse con el aspecto de una niña; hubiera podido ser una anciana sabia, como la abuela Hempstock, que durante un momento se revela como una reina terrible y luminosa (en un eco de Galadriel difícil de obviar); hubiera podido quedarse en una edad adulta, sin caer en la decadencia, como Ginnie Hempstock, que fungía como su madre, sin embargo eligió quedarse del lado vulnerable, tal vez por una cuestión de mero equilibrio, tal vez por otras razones.

Las Hempstock, cuya genealogía literaria se remonta a otras obras de Gaiman —en 2011 él mismo escribió en su blog: “Estoy escribiendo una historia sobre Lettie Hempstock, quien podría estar relacionada con Daisy Hempstock de Stardust y Liza Hempstock de El libro del cementerio”—, habitan una granja al final del camino que lleva a la casa del niño. Y las tres son, a su modo, personajes llenos de peculiaridades y de belleza; reflejan calidez, amor, protección, fortaleza, solidez. Los pasajes en los que el niño se detiene en la comida que le sirven son una muestra de que ellas conocen el secreto de la vida, ¿te empapaste?, toma una sopa, ¿estás cansado?, come un poco de asado; o el momento en que la

abuela corta y remienda un trozo de realidad representado por un corte en la bata del niño. Esa es la clásica sabiduría de las abuelas que la literatura muy seria tiende a puerilizar, como se puerilizan los cuentos de hadas o la idea de la infancia, y esa, más que su naturaleza mágica o cósmica, es una de las razones por las que las Hempstock son absolutamente entrañables, de un modo sutil, sin estridencias ni adornos superfluos. En ese sentido son los personajes más fuertes del libro y sin ellas tres el pobre niño no hubiera sobrevivido, posiblemente ni siquiera a Ursula Monkton, ya no digamos a los pájaros del hambre. El niño es el protagonista de la historia, pero ellas son las personajes que, como dice la expresión, salvan el día.


Es decir, que entre una niña y un niño, con la ayuda de una anciana, una mujer y una pequeña gatita, libran al mundo de la amenaza de una entidad que apenas podemos entender. Qué curioso, personajes que en el mundo de las cosas serias son siempre relegados porque o son débiles o son ignorantes (o las dos cosas), o simplemente porque casi nunca se consideran dignos de grandes hazañas.

El océano al final del camino habla del olvido que entraña convertirse en adulto y plantea una pregunta importante: ¿es mejor olvidar y vivir como se pueda o sería mejor recordar siempre todo y vivir con toda esa memoria a cuestas? Cuando el protagonista regresa de sus recuerdos, y está sentado junto a la abuela Hempstock, llega Ginnie Hempstock, la madre de Lettie; sabemos que ella está dolida, a falta de mejor término, por lo que le pasó a la niña; sabemos que no le guarda rencor a ese hombre que tiene una vida bastante común y corriente, acaso gris, que en algún momento fue su amigo y al que dieron refugio cuando era un niño, pero tampoco lo trata con condescendencia. Y en el momento en que las dos mujeres están con él frente al océano, y le es revelado que ha ido varias veces antes y que no saben si Lettie volverá alguna vez (queda la idea o la esperanza de que regresará cuando sane, cuando esté lista, pero no sabemos si ese retorno será a este mismo plano de la realidad), le dicen que la verdadera razón de que haya ido a ese estanque es que Lettie quiere verlo para saber si lo que hizo por él valió la pena. El protagonista, adulto, con su traje planchado para sobrellevar el funeral de su padre, con todos los recuerdos y el conocimiento de los hechos, pregunta si aprobó. Y la abuela simplemente le contesta, en el mejor tono de abuela sabia y misteriosa, que no se puede aprobar o reprobar el hecho de ser persona.

Cuando los dos niños se internan en el océano, el protagonista tiene una revelación:

Lo segundo que pensé fue que lo sabía todo. El océano de Lettie Hempstock fluía por dentro de mi?, y llenaba el universo entero, desde Huevo hasta Rosa. Lo sabía. Sabía lo que era Huevo —donde comenzó el universo, con el canto de unas voces no creadas que cantaban en el vacío—4 y sabía dónde estaba Rosa —el peculiar pliegue del espacio sobre el espacio que daba lugar a diversas dimensiones [...] y que marcaría la última época buena antes de que se acabara todo y llegara el siguiente Big Bang, que sería, ahora lo sabía, completamente distinto.

El niño puede respirar bajo el agua, porque está sumergido en un océano que cabe en una cubeta, que pertenece a otro plano de la realidad. Y en ese momento él sabe, pero luego lo olvida todo, tal vez porque ese conocimiento acabaría con él, tal vez porque sí es mejor olvidar algunas cosas o no tenerlas siempre presentes, a menos que tengamos la disposición a hacernos responsables de esa sabiduría. De vez en vez él Vale la pena anotar que esa es una referencia al universo de Tolkien, entre otras, del momento de la creación que se relata en el Silmarillion. De la misma manera, hay alusiones al mundo de Terramar, de Ursula K. Le Guin, citas de Alicia en el País de las Maravillas, alusiones a H. P. Lovecraft, a Michael Ende, a John Crowley..., en fin, que este también es un libro muy en el estilo de Gaiman, lleno de referencias, para quien quiera jugar a encontrarlas. vuelve, ya adulto, a la granja, y de nuevo recuerda por un instante, y luego regresa a su vida común y corriente, acaso gris, pensando que Lettie está en Australia. Pero en ese último momento, cuando está sentado entre las dos mujeres, frente al océano de Lettie Hempstock, se revela también que le está creciendo un nuevo corazón. Si no olvidara, si siempre tuviera presente que Lettie entregó la vida por él, entonces sabría; es posible que pudiera recordar la revelación que tuvo bajo el agua o la visión que tuvo en ese momento del tiempo y de todo el universo. El problema es que, tal vez, nadie quiere vivir así, tal vez, aunque luego lo olvidemos, cuando somos niños todos somos capaces de respirar bajo el agua y entender el universo.

“¿Es verdad?”, pregunta el hombre que un día tuvo siete años, enfrentó a los pájaros del hambre y acaba de recordarlo. Es una pregunta que abarca lo que recuerda, lo que sabía, lo abarca todo. La abuela Hempstock, tan a su estilo, le contesta que “probablemente”, porque cada quien recuerda las cosas de cierta manera. ¿Es verdad?, preguntan los niños cuando escuchan un cuento de hadas. ¿Es verdad?, preguntan los adultos para saber si lo que pasa en una historia vale la pena leerse o es sólo pura invención, como si la invención fuera de segunda clase y no un elemento necesario para un descubrimiento científico lo mismo que para inventar un nuevo plato de sopa. Acaso lo que hay que preguntarse es si es verdadera la vida que llevamos y si lo que creemos saber, porque ya crecimos, es cierto. O a lo mejor hay que preguntarse por qué nos olvidamos de todo lo que sabíamos cuando éramos niños, y por qué la vida seria y adulta parece afianzarse en nosotros cuando empezamos a decir “eso no existe”; acabamos con las criaturas fantásticas que pueblan los mitos y terminamos desdeñando todo lo que nos parezca sospechosamente imaginativo o incluso fuera de la norma; ya J. M. Barrie nos pide aplaudir para salvar a las hadas, porque cada vez que un niño dice “yo no creo en las hadas” una cae muerta en algún lugar. Entonces, podríamos preguntarnos ¿por qué olvidamos?, ¿cómo sería nuestra vida si recordáramos? 


Por supuesto que la vida sigue, uno olvida algunas cosas, tiende la ropa mojada y paga la renta. En resumen, uno deja de tener siete años y se dedica a esas cosas serias, pero lo importante es que no dejamos de ser quienes somos, aunque no sepamos si tenemos corazón. Lettie Hempstock le dice al protagonista (cuando él tiene siete años y ella once; y quizá lleva milenios teniendo once): “Te voy a decir algo muy importante: por dentro, los adultos tampoco parecen adultos. Por fuera son grandes y desconsiderados y siempre parece que saben lo que hacen. Por dentro, siguen siendo exactamente igual que han sido siempre. Como cuando tenían tu edad. La verdad es que los adultos no existen”.

    Preguntas 

    • El minero atropella al gatito del niño, ese ya podría ser un mal presagio, pero luego, cuando le lleva el gato amarillo (y antipático), le dice “yo siempre pago mis deudas”, ¿podría ser esa la razón de que se haya tendido un puente por el que llegó la pulga? 
    • ¿Cuál es la primera señal de que las Hepstock quizá no sean mujeres comunes y corrientes? 
    • ¿Cómo contrasta la primera imagen que tiene el niño de la señora Hempstock (Ginnie) con la imagen que tiene el mismo personaje ya adulto? 
    • ¿Cómo se establece que el niño no confía en los adultos? Y por qué, si en general no confía en ellos, se siente tan en confianza con las Hempstock? 
    • En Coraline, Gaiman también explora el tema de criaturas que se hacen pasar por personas, concretamente por los padres de la niña, en este caso ¿por qué Ursula Monkton le causa al niño tanto desasosiego?, ¿cómo es que se da cuenta de que no es buena y ni siquiera es una persona? 
    • ¿Cuáles son las intenciones reales de la criatura que se disfraza de Ursula Monkton, qué busca, por qué se pasó a ese plano de la realidad?
    • ¿Qué le pasa a la gente que está cerca de Ursula? ¿Por qué el padre del niño de repente parece convertirse también en otra persona, a pesar de que sigue siendo él mismo? 
    • El niño está muerto de miedo, está empapado, descalzo y en piyama. Corre bajo la lluvia, en la oscuridad y Ursula Monkton lo alcanza. Y sin embargo, pese a todo, él le hace frente, ¿cómo es que tiene la fortaleza para enfrentarse con un ser maligno, que ni siquiera entiende? 
    • ¿Cómo sabe Lettie que el niño está en problemas?, ¿cómo es que pudo acudir a rescatarlo bajo la lluvia, justo cuando la pulga se lo iba a llevar?
    • ¿De dónde viene la criatura? ¿Qué querrá decir con que las Hempstock hicieron un agujero en Para Siempre?
    • Lettie le dice al niño que a veces los gatos revelan su nombre, ¿la gatita de ojos azules le reveló su nombre al niño?
    • ¿Cómo es que se detiene el tiempo cuando los padre del niño llegan por él a la granja? 
    • ¿Qué pasaría si uno pudiera recortar trocitos indeseables de la realidad?, ¿y si en verdad alguien recortara esos trocitos y nosotros no nos diéramos cuenta? Los padres del niño se desconciertan, pero no saben lo que está pasando.
    • ¿Cuál es la relación entre la pregunta que hace el niño antes de quemar el retazo de tela y el final de la historia? Justo antes de lanzarlo a la chimenea, dice: “Si quemo esto, ¿habrá sucedido realmente? ¿Mi padre habrá intentado ahogarme en la bañera? ¿Olvidaré que sucedió?”
    • El punto e que si uno olvida algo ¿cómo sabemos si sucedió?, ¿tenemos que saberlo siempre?, si un hecho se olvida, ¿sigue teniendo importancia en nuestra vida? 
    • ¿Ese filamento que la anciana le saca al ni del pie es un portal? ¿Por qué es la vía de regreso de la pulga?, ¿a dónde iba a regresar Ursula Monkton?
    • ¿Se puede concluir, de manera superficial, que las Hempstock son buenas?  Y si no lo son, ¿cómo son?, ¿obedecen al mismo orden moral de bondad y maldad?
    • ¿Cómo es que la esquirla (o el trozo del camino) llegó al corazón del niño? ¿Por qué la pulga insiste en que el camino está incompleto y él es parte del camino ahora? 
    • ¿Por qué los pájaros del hambre exigen que Lettie les de al niño? Primero devoraron a Ursula Monkton, luego el agujero de gusano y ahora quieren el corazón del niño, ¿por qué? 
    • ¿Cómo es que el niño y su hermana sabían que de su jardín era un círculo de las hadas?¿Y cómo es que el niño, a pesar de todo lo que ya vio, sigue dudando de Lettie y de su entendimiento del mundo?
    • ¿A qué obras evocan esos pasajes del niño protegido por el círculo y los personajes que se acercan para engañarlo? 
    • ¿Por qué el niño se pone a recitar poemas?, ¿por qué, más allá de la evidente distracción, los poemas funcionan?, ¿qué puede estar haciendo el niño además de entretenerse mientras espera?     
    • “Tu corazón se pasará la vida anhelando algo que no puedes tener, algo que ni siquiera puedes llegar a imaginar, y ese anhelo no te dejará dormir, y te perseguirá durante toda tu vida.” ¿Qué quieren decir estas palabras de la entidad que está intentando sacar al niño del círculo de las hadas? 
    • ¿Quién está tratando de engañar al niño para sacarlo del círculo de las hadas? ¿Quién se lo quiere llevar? ¿Por qué el niño no se va?, ¿qué lo mantiene seguro de que debe quedarse a esperar a Lettie? 
    • En el momento en que el niño se sumerge en el agua algo cambia, ¿qué es?, ¿Por qué logra entender el inicio y el fin del universo? ¿Cómo es el mundo desde esa perspectiva de una realidad superior?
    • ¿Qué es Lettie Hempstock?
    • ¿Y qué es ese océano que parece contenerlo todo y, al mismo tiempo tiempo cabe apenas en una cubeta?
    • Las Hempstock no son brujas. ¿Pero entonces qué son?, dentro del universo del libro ¿qué clase de entidades pueden saber lo que ellas saben y hacer lo que ellas hacen? 
    • ¿Qué fue lo que hicieron los pájaros del hambre con el niño? ¿Y qué fue lo que hicieron con Lettie Hempstock?, ¿cómo es que ella no pudo vencerlos, si además tenía la ayuda de su madre?¿Cómo es que, entonces, el niño sobrevive?
    • Al final, cuando el hombre anónimo vuelve, sin memoria, sin culpa, sin saber que Lettie Hempstock sigue en el océano, hay una esperanza, ¿le crecería un nuevo corazón? Y eso ¿lo ayudaría a ser un mejor ser humano? ¿Volverá alguna vez a la granja en el futuro? 


    Conclusión 

    Este es un libro sobre la infancia, nuestra conexión con ese mundo y, sobre todo, sobre la idea de que eso que llamamos magia puede ser simplemente otro tipo de universo con el que no estamos familiarizados, pero existe.

    El protagonista decide frente a la chimenea que, aunque va a quemar el trozo de su bata que recortó la abuela Hempstock (es decir, el trozo de realidad), quiere recordar. Todo eso
    que 
    pasó es parte de él y, aunque no siempre lo tenga presente, lo formó. Es probable que los pájaros del hambre le hayan arrancado el corazón y que Lettie Hempstock le haya entregado el suyo, existe la posibilidad de que ese sacrificio no fuera en vano, gracias a que él, aunque sea de tanto en tanto, vuelve. Volver al océano, al recuerdo completo, debe doler, pero no por eso es menos importante que regrese. Después de todo, está vivo, y siempre tendrá la oportunidad de recordar quién es en verdad, porque (también después de todo, más que nunca en este caso específico) cuando era niño sobrevivió. Fue valiente, cometió errores que tuvieron un precio muy alto, es verdad, quizá errores más graves de los que mucha gente comete a lo largo de toda su vida, pero sobrevivió, y hay esperanza. 

    Esta novela es breve, en realidad. Es también una narración muy intensa, con una alta dosis de terror, pero, sobre todo, es una novela que puede rompernos el corazón. No por el niño, y (ay) ni siquiera por Lettie, o no sólo por ella, sino porque nos confronta con muchas cosas, como los miedos que teníamos en la infancia; también nos recuerda cómo era el tiempo, la lentitud con la que solía pasar, y nos enseña de manera clara lo que hemos perdido. Es duro enfrentarse con la pérdida, pero es posible que sea más triste enfrentarse con el vacío. Cuando una persona pierde el corazón, pierde la identidad. La niñez no es ninguna tierra de caramelo ni tampoco un lugar ideal, sino simplemente es el tiempo del que venimos; cuando crecemos solemos olvidar cómo era y eso entraña una pérdida, no porque haya que vivir en la despreocupación, la falta de entendimiento o sin obligaciones, sino porque al parecer cuando crecemos nos olvidamos de quiénes somos para convertirnos en algo que acaba por ser- nos ajeno. Tal vez un libro como este nos ayude a recuperarlo.


    Obras derivadas 

    Específicamente de El océano al final del camino no hay todavía una adaptación. Se supone que la productora de Tom Hanks compró los derechos del libro para hacer una película, pero no se ha sabido nada más al respecto. Sin embargo, hay un montón de obras que tienen que ver con el trabajo de Gaiman, como la promesa de hacer una película de Sandman, que hasta ahora nadie sabe cómo será. 

    Aquí una lista de las adaptaciones más importantes:

    • Stardust(2007),tráilerdelapelícula:www.youtube.com/watch?v=fkHnumjuHL8
    • Coraline(2009),tráilerdelapelícula:www.youtube.com/watch?v=LO3n67BQvh0
    • Neverhwere (1996), de la que habla Verónica Murguía: 

      Uno de los libros más divertidos que he leído en la vida es Neverwhere, del escritor británico Neil Gaiman. El título podría traducirse libérrimamente como Dondenunca y se publicó en 1996, aunque su primera encarnación fue en forma de libreto para una serie de televisión que constó de seis episodios. Neverwhere relata la historia de un hombre, Richard Mayhew, quien una noche, camino a una cena, tropieza con una muchacha herida y trata de ayudarla. La muchacha se llama Door (Puerta) y pertenece a una familia aristocrática del Londres de Abajo. Desde el momento en que el pobre Richard, un tipo más bien tímido y apocado, abraza a la muchacha, su vida se va para abajo, literalmente. Se convierte en uno de los habitantes de Londres de Abajo y, para sobrevivir allí, debe superar todo tipo de ordalías. 

      La novela de Gaiman se nutre alegremente de los cuentos de hadas –uno de los héroes es un ladrón y mago llamado el Marqués de Carabás, como el del Gato con Botas–, la mitología y un montón de datos históricos formidables. Creo que el libro
      Londres bajo Londres, de Richard Trench, una auténtica disección de la ciudad, fue una lectura obligatoria de Gaiman. También consultó escritores victo- rianos. No en vano el héroe se apellida Mayhew [...]5

    5 El artículo completo se puede leer en este enlace: . 


     Y que tiene una estupenda adaptación de la bbc de Londres, transmitida en 2014, que se puede escuchar por internet, cuando vuelvan a habilitar los audios [www.bbc.co.uk/pro- grammes/b01r522y] 

    • Neil Gaiman’s Likely Stories (2016), una miniserie de televisión de la que sólo se ha dicho que es oscura y misteriosa, y que parece haber transmitido uno o dos episodios solamente: www.theguardian.com/tv-and-radio/2016/may/26/neil-gaiman-terry-pratchett-tv-invasion-likely-stories-good-omens 
    • American Gods(2001), es un hecho que hay una adaptación de la serie de televisión, que se va a trasmitir en 2017: www.denofgeek.com/us/tv/american-gods/236939/ american-gods-tv-series-new-poster-cast-photos-premiere-date
    • Y el propio Gaiman está encargado de adaptar a la televisión Good Omens (Buenos presagios), aquella novela de 1990 que escribió con Terry Pratchett. La bbc hizo una adaptación excelente en 2014 [www.bbc.com/news/magazine-30512620] para radio (semejante a Neverwhere). Habrá que esperar a que en un futuro se haga la serie de televisión. 



    Recursos 

    El sitio oficial de Neil Gaiman (en inglés), allí hay información, está su blog, que mantiene desde hace más de quince años y en donde habla de su vida, de su trabajo, es literalmente su diario en línea; también suele colocar enlaces a entrevistas, reseñas y críticas sobre su trabajo: www.neilgaiman.com 

    • Cuenta de Twitter (a veces contesta o retuitea lo que le escriben sus lectores): @neilhimself
    • Página de Facebook:
      www.facebook.com/neilgaiman 
    • Acaban de filmar un documental sobre Neil Gaiman,
      Dream Dangerously (en teoría ya se puede ver en Vimeo): http://deadline.com/2016/05/neil-gaiman-dream-dange- rously-documentary-first-look-1201762438/ 
    • Y la dirección de un fan que tiene el archivo más exhaustivo sobre el trabajo de Gaiman, posiblemente de todo el mundo. Sirve como referencia para encontrar información sobre el autor en internet y en medios impresos: http://www.neilgaimanbibliography.com 





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